Unos 165 investigadores es lo que va a necesitar en un futuro próximo Draper Laboratory. Y en tiempos de crisis económica esto si que es una noticia.
Y es que, tras los 30 millones de dólares que ha recibido esta spin-off del Massachusetts Institute of Technology, ya sólo les queda contratar a los científicos necesarios para desarrollar en Tampa y en St. Petersburg (Estados Unidos) sus bioMEMS, unas “máquinas” del grosor de un pelo humano que actuarán en el organismos para administrar medicamentos.
Una de las ideas que quieren desarrollar consiste en un dispensador que, colocado detrás del ojo, administre periódicamente los medicamentos contra la degeneración macular. Otra es la de un detector de los niveles de glucosa en sangre.

