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ESCRIBIENDO
CON ÁTOMOS ......Y MUCHO MÁS.
Por:
Dr. Jaime Gru
“Hay Suficiente Espacio Por Debajo”
fué el título de una charla que
el eminente físico y premio Nobel norteamericano
Richard Feynman dictó en una reunión
de la Asociación Americana de Física
que tuvo lugar el 29 de Diciembre de 1959 en
el Instituto Tecnológico de California
(Caltech) y que se volvió famosa.
En efecto y mediante argumentos puramente cualitativos,
Feynman aseveró que era posible almacenar
enormes cantidades de información en
escala atómica y que solo sería
cuestión de tiempo conseguirlo. Consideró
también la posibilidad de construir motores
y otros mecanismos de tamaño mínimo.
Por la misma época, los ingenieros Jack
Kilby de Texas Instruments y Robert Noyce de
Fairchild introdujeron los circuitos integrados,
ó sea dispositivos microelectrónicos
que contienen un gran número de reducidos
componentes tales como transistores, diodos
y resistores. Esta innovación hizo posible
que los microprocesadores actuales tales como
el Pentium IV contengan más de 40 millones
de transistores y que se construyan memorias
de 512 megabytes en pequeñas barritas
de costo relativamente bajo.
Además, se han venido efectuando grandes
progresos en la miniaturización de diversos
tipos de mecanismos. Es así como contamos
ya con diminutos motores eléctricos,
piñones y otros dispositivos elaborados
con técnicas muy similares a las de los
integrados electrónicos. Todo este campo
pertenece a la microtecnología, en el
cual se trabaja con dimensiones de unos cientos
de nanómetros. Un nanómetro (nm)
es la milmillonésima parte de un metro.
Un cabello femenino puede tener unos 100.000
nanómetros de espesor.
Pero en la Nanotecnología se pretende
trabajar con átomos, moléculas
y partículas con el objeto de construir
estructuras con dimensiones inferiores a los
100 nanómetros!!. En este submundo las
leyes clásicas de la física comienzan
a fallar y es necesario recurrir a la Mecánica
Cuántica para explicar el comportamiento
de la materia. En las investigaciones que tienen
lugar, se emplean herramientas novedosas tales
como el microscopio de barrido por efecto túnel
(STM) que data de 1981 y el microscopio de fuerza
atómica (AFM), que permiten observar
átomos individuales en una estructura
y aún la posibilidad de moverlos de un
lugar a otro. Precisamente, el laboratorio de
investigación de la IBM en Zurich divulgó
hace pocos años una fotografía
en la cual aparecían las siglas de la
compañía sobre una estructura
molecular.
Los métodos para fabricar nanoestructuras
se clasifican generalmente en dos clases: de
arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba,
donde las referencias son al tamaño.
El primer procedimiento se basa en sistemas
similares a los empleados en la elaboración
de los microcircuitos electrónicos, pero
con el uso de luz ultravioleta de longitud de
onda muy corta y también de rayos X,
pretendiéndose con ello mejorar la resolución
y alcanzar dimensiones inferiores a las que
existen en y entre los componentes de los integrados
actuales. Sin embargo se presentan problemas
por la mayor energía de los fotones de
estas frecuencias elevadas y que pueden ocasionar
daños en las estructuras que se estén
elaborando.
Se viene experimentando con técnicas
de litografía “blanda”, empleando
polímeros como el PDMS (polidimetilsiloxano)
y otro procedimiento con el nombre de micromoldeo
capilar. Las ventajas de estas técnicas
blandas residen mayormente en el hecho de que
no exigen equipos demasiado costosos y permiten
obtener nanoestructuras en un rango amplio de
materiales, incluyendo complejas moléculas
orgánicas, necesarias en investigaciones
biológicas, entre otras cosas.
En cuanto a los métodos ascendentes a
los cuales se hizo referencia, emplean procedimientos
químicos. Uno de ellos se aplica para
la obtención de los llamados “nanotubos”
y de “puntos cuánticos”.
Los primeros fueron descubiertos en 1991 por
el investigador japonés de la NEC S.
Iijima y tienen la forma de relativamente largos
tubos cilíndricos de carbono y son elaborados
por procesos de crecimiento catalítico.
Se argumenta que son en realidad “láminas”
de grafito enrrolladas y relacionadas con el
tipo de carbonos conocidos como fullerenos.
En cuanto a los puntos cuánticos, son
pequeñísimos cristales que contienen
unos pocos centenares de átomos donde
los electrones se encuentran confinados en niveles
de energía muy separados y que emiten
radiación de longitud de onda única
al ser excitados. Ello hace que estos puntos
cuánticos se empleen como marcadores
en estudios de biología.
Se viene explorando igualmente la construcción
de estructuras a partir de coloides que no son
otra cosa que nanopartículas en suspensión.
Estudios efectuados por la IBM con uno de estos
coloides, han permitido prever que en un futuro
próximo se lograrán densidades
de almacenamiento de datos entre 10 y 100 veces
mayores a las actuales.
PERSPECTIVAS FUTURAS.
Es indudable que las nanotecnologías
ofrecen numerosas e interesantísimas
aplicaciones, de utilidad en casi todos los
campos. Es tal su importancia, que a principios
del año 2000 el presidente Clinton lanzó
un programa con financiación de centenares
de millones de dólares, denominándolo
NMI por: Iniciativa Nacional de Nanotécnica.
Tanto en Europa como en Asia son incontables
los proyectos de investigación en estas
disciplinas; y en América Latina, el
Brasil se halla a la vanguardia.
La nanotecnología jugará un papel
preponderante en Biología y en Medicina
en la exploración genética y en
la búsqueda de nuevos medicamentos; en
el diagnóstico y terapia de enfermedades
que han plagado a la humanidad desde la aparición
del hombre sobre la tierra. Virus, bacterias,
otros microorganismos patógenos y células
tumorales podrán ser marcados y rastreados
para conocer su modo de operación. Se
prevé también que será
eventualmente posible poder liberar los medicamentos
en el lugar donde se requiere que actúen,
evitando así algunos efectos secundarios
que pudiesen tener en el organismo. La regeneración
de tejidos y aún de órganos afectados
por enfermedades ó por traumas, se halla
igualmente en la agenda de los investigadores.
La industria ha mostrado también un marcado
interés por los desarrollos nanotecnológicos.
Se estudia la posibilidad de contar con pequeños
robots que sean capaces de diagnosticar problemas
en procesos críticos ó delicados.
No hay duda que una de las disciplinas que más
se beneficiará, será la relacionada
con materiales de toda clase. Se posibilitará
obtenerlos con características muy mejoradas
en cuanto a resistencias mecánica, térmica,
aumento su durabilidad y hacerlos inmunes a
la acción de la oxidación y ataques
químicos, etc. Otras actividades industriales
en las cuales se esperan beneficios, son las
de alimentos, textiles, química, de plásticos,
metalmecánica, eléctrica y electrónica,
etc.
En cuanto a la Informática y la Electrónica
específicamente, el uso de dispositivos
tales como filamentos semiconductores y tubos
cuánticos facilitará la construcción
de microprocesadores con miles de millones de
componentes superiores al transistor actual.
En efecto, los nanotubos de carbono de solo
2.8 nanómetros de diámetro han
mostrado conductividades superiores a las de
cualquier metal y es más, pues bajo determinadas
condiciones pueden operar como suiches, conduciendo
ó bloqueando la corriente.
Debemos entender que apenas se están
dando los primeros pasos. La Nanotecnología
se constituye en uno de los campos más
promisorios del siglo XXI y es indudable que
su impacto se irá sintiendo a medida
que salgan al mercado sus productos de los cuales
estaremos disfrutando próximamente.
Bibliografía: Revista IEEE Spectrum,
Enero de 2001 y Revista Investigación
y Ciencia, Noviembre de 2001
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