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LA
NANOTECNOLOGÍA Y LA TERCERA EDAD
01/09/2002
Fuente: www.fuentesestadisticas.com
Jesus Lizcano Alvarez*
No resulta aventurado pensar que la nanociencia
y la nanotecnología van a protagonizar
una muy importante revolución científica,
económica y social en este siglo XXI,
dados los trascendentales efectos que a todos
los niveles van a originar los avances en esta
disciplinas. Recordemos que lo “nano”
significa infinitamente pequeño.
El poder llegar a conocer, manipular y controlar
la materia a esta escala va a tener innumerables
repercusiones en la mayoría de las áreas
científicas, económicas y sociales,
de forma que va a originar un verdadero cambio
de escala en el devenir de la sociedad y del
propio ser humano. La nanociencia constituye
realmente un verdadero crisol multidisciplinar,
que aglutina en su desarrollo a muy diversas
disciplinas: física, química,
medicina, biología, informática,
etc. En los últimos años se ha
venido desarrollando sustantivamente esta ciencia,
base teórica y metodológica fundamental
que permite el desarrollo de la nanotecnología,
la cual, aunque se encuentra en estos momentos
en sus inicios, va a ir desarrollándose
espectacularmente en estos próximos años,
merced a los actuales avances de la nanociencia.
Algunos
datos que revelan la importancia de los recursos
financieros que se está otorgando a estas
disciplinas son los siguientes: En el año
2002 la cantidad destinada por organismos públicos
y privados a la nanotecnología alcanza
los 2.200 millones de euros; por otra parte,
sólo en Europa y con fondos públicos,
la Comisión Europea va a dedicar en el
VI Programa Marco durante el próximo
cuatrienio 2003-2006 un total de 700 millones
de euros a esta investigación nanotecnológica.
Pues
bien, uno de los desafíos más
importantes que se presentan en este nanocontexto
es encontrar un nexo entre los avances científicos
y los problemas sociales. Precisamente dentro
del ámbito social vamos aquí a
hacer una especial referencia a las repercusiones
que estos avances científicos y tecnológicos
pueden tener sobre un segmento o proporción
tan importante de las personas como es el de
aquellas que pertenecen a la Tercera edad. Bien
es cierto que no es nuestra intención
pecar de ingenuos a la hora de reseñar
aquí una serie de fantasías que
se puedan vislumbrar como solución de
los problemas inherentes al envejecimiento;
sin embargo, habremos de movernos en clave de
futuro, y de posibles previsiones, unas más
cercanas y posibles, y otras más lejanas,
y por lo tanto más inciertas. Lo que
sí parece claro es que en general la
nanotecnología va a poder mejorar la
calidad de vida del ser humano en su conjunto;
ello conllevará que especialmente aquella
parte de la población con más
problemas, como es la tercera edad, pueda verse
más beneficiada por los avances nanotecnológicos.
Una primera previsión, realmente lejana
y quizá en buena medida especulativa
que se vislumbra en este contexto, radica en
la posibilidad de que mediante una recolocación
inversa de los átomos se pudiera llegar
a un cierto tipo de inversión en el proceso
de envejecimiento, lo que podría conllevar
algún día un cierto proceso de
rejuvenecimiento; hemos de reconocer en todo
caso que esto no deja de suponer por el momento
una cierta especulación en clave de fantasía,
pero que ha aparecido en algunos ámbitos
y foros científicos como un objetivo
que podría resultar posible de alcanzar
en algún momento.
En
clave algo más posibilista, cabe reseñar
que una parte importante de los avances que
más pueden beneficiar a las personas
de la tercera edad son los relativos al ámbito
de la Medicina. En este sentido hay ciertas
previsiones, por una parte, de la futura eliminación
de la cirugía en las intervenciones médicas;
por otra parte, hay firmes perspectivas de que
se puedan llegar a utilizar nanosensores, que
podrían ofrecer un diagnóstico
integral a partir de una gota de sangre, y ello
mediante el análisis y la identificación
de cambios moleculares; ello vendría
a facilitar, en gran medida, por ejemplo, que
los análisis de todas las personas, y
en especial de la tercera edad, se pudieran
hacer de forma muy barata y rápida en
su propio domicilio.
Algunos
inconvenientes que caracterizan a los enfermos
mayores radican, por otra parte, en la necesidad
de recibir tratamientos complejos, como por
ejemplo la quimioterapia por parte de los enfermos
de cáncer; gracias a la nanotecnología
se presume que podrán llegar a utilizarse
jugos de frutas nutridos con compuestos que
estarían dirigidos a un control específico
de las células malignas o cancerosas,
y que con la simple ingestión de estos
jugos, podrían llegar a tratarse con
eficacia. En este ámbito sanitario se
presumen asimismo desarrollos importantes de
cara al reconocimiento, por ejemplo, de células
cancerígenas mediante el desarrollo de
moléculas en forma de caja que puedan
almacenar los principios activos y permitan
así reconocer dichas moléculas
de cara a ser consiguientemente tratadas. En
el terreno de la modulación y encapsulación
de fármacos se prevéen importantes
avances, ya que incluso se están comenzando
actualmente a comercializar liposomas de 100
nanómetros de diámetro para optimizar
la encapsulación de determinados fármacos,
lo que conllevará cambios significativos
en este ámbito del tratamiento médico.
En
relación con la administración
de fármacos, se están desarrollando
importantes avances para poder mejorar la bioaccesibilidad
de determinados productos farmacéuticos,
al ser sus partículas reducidas a escala
nanométrica, por lo que el mínimo
tamaño de las mismas podrá facilitar
que puedan pasar por los vasos capilares y ser
administradas por vía intravenosa sin
mayores riesgos, lo que vendrá a resolver
el problema de que más de la mitad de
los fármacos terapéuticamente
útiles son hidrófobos, lo que
como es sabido viene a complicar su administración
a través de medios acuosos. Además
de estas perspectivas en el terreno sanitario,
los mayores de la tercera edad podrán
beneficiarse en todo caso de la mayor parte
de los avances nanotecnológicos, de implicaciones
comunes a todas las personas. Cabe así
señalar, a modo de ejemplo, que en el
terreno de la ropa o vestimenta se vienen comenzando
a desarrollar tejidos elaborados con partículas
nanométricas que no se arrugan, y que
repelen las manchas, así como también
los líquidos; incluso se están
diseñando tejidos inteligentes que puedan
funcionar como cables conductores y reaccionar
a señales de electricidad, presión
o calor, de forma que el portador podrá
aumentar o disminuir la temperatura a su voluntad,
lo cual podrá generar un mecanismo de
confort que puede beneficiar a las personas
mayores o más incapacitadas.
*Director
de la revista Encuentros Multidisciplinares
y Catedrático de la UAM
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