NANOTECNOLOGÍA
O EL ARTE DE LO PEQUEÑO
Fuente:
www.mundogar.com
La nanotecnología alumbra una nueva ciencia
que irrumpe en el campo de la medicina cargada
de futuro. Se basa en la creación de
ordenadores microscópicos capaces de
rastrear los rincones más recónditos
del organismo. Su objetivo inmediato es reparar
lesiones, ya sean producidas por enfermedad,
accidentes o envejecimiento, pero también
combatir virus y bacterias o destruir células
cancerosas.
Aunque todavía en pañales, la
nanotecnología se perfila como una poderosa
herramienta de futuro. Se trata de una nueva
ciencia que cultiva el arte de lo pequeño,
dando vida a microscópicos médicos
capaces de adentrarse en el interior de una
célula para diagnosticar o atajar un
mal.
La
nanotecnología hace su entrada en escena
cuando los científicos consiguen visualizar
y manipular los átomos. En los albores
del siglo XX, los átomos eran más
bien una formulación teórica.
Aunque existían pruebas rotundas de su
existencia, no había forma de verlos.
De
lo micro a lo nano
En este viaje hacia lo minúsculo, la
microelectrónica ha protagonizado la
revolución en los últimos veinte
años. Gracias a ella se han desarrollado
sofisticados artilugios que han permitido a
los investigadores trabajar en lo más
recóndito. Entre ellos, destaca el microscopio
de efecto túnel, con el que se está
experimentando para incorporarlo a usos médicos.
Pero
los científicos auguran que en las próximas
dos décadas se producirá el gran
salto de lo micro a lo nano. La tecnología
que ha hecho posible el chip de silicio, la
capacidad para construir aparatos menores en
tamaño de 100 nanómetros y los
potentes microscopios disponibles está
haciendo posible esta revolución biomédica.
De entre los aparatos electrónicos construidos
hasta el momento, el más pequeño
no llega a los 10 nanómetros. Dentro
del mundo de la informática, el chip
que ostenta el récord en el mercado ronda
los 200 nanómetros.
Médicos
en pequeño
El nanómetro se define como la milmillonésima
parte de un metro, mientras que el diámetro
de un átomo mide la cuarta parte de un
nanómetro. Los nanotecnólogos
se desenvuelven como pez en el agua en escalas
tan diminutas. Incluso han conseguido moverse,
cambiar de lugar y construir ingenios con ellos.
Precisamente, son átomos la materia prima
que emplean para fabricar mini-máquinas
inteligentes que sólo se hacen visibles
ante superpotentes microscópios.
El
cuerpo humano está formado por átomos
y moléculas que pueden desorganizarse
con el paso del tiempo, la acción de
virus y bacterias o a causa de un accidente.
La nanotecnología acude en auxilio de
la medicina y en un futuro no muy lejano posibilitará
su reorganización con el fin de paliar
el deterioro.
Un
futuro prometedor
Hasta el momento, la cirugía más
puntera no consigue llegar a nivel celular,
pero la nanotecnología ofrece revolucionarias
posibilidades. Sus artefactos moleculares están
dirigidos por nanoordenadores y a través
de sensores, programas y artilugios moleculares
serán capaces de examinar y reparar células.
Estos minúsculos médicos robots
entrarán por el torrente sanguíneo
para rastrear el organismo a la caza de averías
con tamaños similares al de las bacterias
y virus. Y tras el meticuloso reconocimiento,
procederá a la reparación celular.
El
tratamiento para combatir virus y bacterias
consistirá en la introducción
por inyección de una dosis terapéutica
de nanorobots suspendidos en un fluido. Estos
artefactos seguirán al pie de la letra
las órdenes del médico, que a
su vez podrá realizar un seguimiento
completo de todo el proceso y desconectar sus
nanomáquinas en caso de un comportamiento
no apropiado. Determinados síntomas como
picores o fiebre responden a causas bioquímicas
específicas que podrán ser interceptadas
y eliminadas mediante la introducción
de los nanorobots adecuados.
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