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LA
NANOTECNOLOGÍA HALLA UN NUEVO AGENTE
DE CONTRASTE PARA RM.
25 de abril de 2003
Fuente: http://www.dicat.csic.es/rdcsic/rdcsicesp.htm
La investigación básica en nanomateriales
que se desarrolla en el Institut de Ciència
de Materials de Barcelona ha conducido a obtener
nuevos complejos moleculares polimetálicos
con propiedades adecuadas para su uso como agente
de contraste en Resonancia Magnética
(RM). Con los compuestos ya patentados y probados
en laboratorio, este año se iniciarán
pruebas preclínicas con animales.
Los agentes de contraste utilizados para la
obtención de imágenes mediante
Resonancia Magnética (RM) deben ser compuestos
que presenten ciertas propiedades magnéticas
y no sean tóxicos para el cuerpo humano.
Pero también deben ser lo suficientemente
pequeños (desde unos pocos átomos
a nanómetros) para poder ser administrados,
absorbidos y excretados sin riesgo para el metabolismo
humano.
Esto reduce considerablemente las posibilidades,
ya que hay muy pocas moléculas que tengan
la peculiaridad de mantener propiedades magnéticas
con pocos átomos y a temperatura ambiente.
De hecho, en la actualidad sólo se dispone
de dos agentes de contraste para RM, un complejo
de gadolinio (Gd), que se comporta magnéticamente
con un sólo átomo, y las partículas
de óxido de hierro.
En el laboratorio de Cristalografía del
Institut de Ciència de Materials de Barcelona
(ICMAB-CSIC) trabajan con técnicas de
nanotexturación para obtener y estudiar
nanomateriales de forma controlada. Su trabajo
de investigación básica les ha
permitido obtener un nuevo candidato a agente
de contraste, una molécula de ocho átomos
de hierro que ha dado buenos resultados en agua
y en suero a diferentes concentraciones y que
«presenta constantes similares a las del
gadolinio», detalla Elies Molins, profesor
de investigación del ICMAB y responsable
del proyecto en el que se ha obtenido el material.
La nueva molécula, que mide aproximadamente
un nanómetro, tiene un tamaño
intermedio entre el complejo de gadolinio y
las partículas de óxido de hierro,
por lo que esperan que tenga mejores propiedades
de difusión que el segundo, pero que
sea más lento y permanezca más
tiempo en los tejidos que el primero.
«Las partículas de óxido
de hierro, al ser más grandes, se difunden
muy lentamente en los tejidos menos permeables»
detalla Molins. En cambio, el complejo de gadolinio,
más pequeño, «se difunde
muy rápidamente entre los tejidos, pero
también se elimina también muy
rápidamente, lo que dificulta la obtención
de imágenes intertisulares».
El tamaño intermedio puede aportar la
posibilidad de obtener mejores imágenes
de tejidos específicos como por ejemplo
los vasos sanguíneos aunque esto realmente
se verá, enfatiza Molins, «cuando
se pruebe el compuesto en modelos animales».
El compuesto está siendo estudiado ahora
en otros centros (en el Instituto de Investigaciones
Biomédicas de Barcelona del CSIC, por
ejemplo, se han realizado las pruebas de toxicidad
en cultivos celulares) y empezará a ser
probado con roedores a lo largo del presente
año, en un laboratorio belga que dispone
de instrumental necesario para obtener resonancias
magnéticas de animales pequeños.
Entre los aspectos positivos, Molins destaca
que el compuesto funciona a bajas concentraciones
-«el hierro a bajas concentraciones no
es tóxico para el organismo», detalla-
y que se trata de un compuesto molecular con
homogeneidad en el tamaño de las partículas.
«Por eso no tendrá problemas de
agregación entre las partículas,
como ocurre al utilizar partículas de
hierro»
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